Son las cuatro de la tarde y mi hermana y yo nos apalancamos en mi cama, cual lagartijas al sol, en ese estado en el que musitas gilipolleces por doquier. En determinado momento, le pego un manotazo en el brazo:
-Ehh... no me quites el brazo de ahí...
-Es que me estabas haciendo cosquillas.
-Puah, mira... si tu fueses un gato... y yo una freidora...
-¿¿¿Una freidora???
-Es lo primero que se me ha pasado por la cabeza....
-¿...?