jueves, 14 de agosto de 2008
    





    Miro al cielo, miro al sol y recuerdo esas caras de no haber dormido. Y se que es lo que se ha jodido y porqué ya nada es igual. Mi inspiración son esos poetas que hay en mi torpe memoria, poetas de noches intemporales al abrigo de una carpa de color blanco. Los que caminan a mi lado en los bosques, los que me ayudan a atravesar los rios, y no importa si caigo, porque ellos me ayudan a levantarme una y otra vez. Los que caminan a mi lado por un arcén de carretera, al margen de este mundo animal. Son aquellos con los que has pasado hambre un par de días, con los que has hecho miles de guerrillas, de esas que te hacían más amena la vida. Son que me han enseñado a volar.

    Y ahora, he de darle portazo a una fase de mi vida, y empezar una nueva partida, colocar en la cadena otro eslabón. Fui falsa conmigo misma y ví la verdad, y ahora camino por un sendero asfaltado de recuerdos, tratando de convencer al corazón, ese que late día y noche por cosas que nunca abandonará.

    Y a mi lado esos que montan tiendas cuando llueve, que dan abrazos cuando pierdo los papeles, que son tan claros como un pacto con el mal. 

    A mi lado los que saltaron una hoguera, que nos renovó y destruyó los rencores, y nos enseñó a ver la vida de colores. Ahora ninguno queremos cambiar.

    Miro al cielo y puedo ver que esos tiempos no van a volver. Y ahora pienso que he de empezar una nueva vida cargada de ilusión. Siento que si oigo su voz de nuevo volveré a ser yo, y he decidido que el que mande siempre sea el corazón.

    Una llamada me basta para sanarme, oir una voz gangosa es para mi el mejor jarabe, solo quiero una guitarra y poder cantar. Y aunque en el cielo aparezcan nubarrones daremos gritos y cantaremos sin temores y os agradezco que me enseñeis a disfrutar.

    Miro al cielo y puedo ver que esos tiempos no van a volver. Y ahora pienso que he de empezar una nueva vida cargada de ilusión. Siento que si oigo su voz de nuevo volveré a ser yo, y he decidido que el que mande siempre sea el corazón.



    Me gusta hacer fotografías cuando las nubes tapan el sol, entonces puedes mirarlo más directamente y lo que ves son siempre espectáculos maravillosos. La nubes no son siempre blancas, pueden tener miles de tonos diferentes. Además, mirando las nubes siempre vienen otras cosas a la cabeza. Puedes hacer volar la imaginación.

Tags: scout, fotos, rayadas, benito kamelas

Comentarios
Escriba: Mandalore
jueves, 28 de agosto de 2008 | 2:55
sisisi Conmovedor.
Aunque a mí, definitivamente, me gusta más la Luna, aunque sea sólo una gran roca gris y muerta (esto es de Futurama, creo)...