Camino de mi clase a la biblioteca pero en sentido contrario he hallado una pila de pamfletos desparramada sobre un pupitre,frente a jefatura de
estúpidos estudios. He alargado la mano y he cogido uno, por curiosidad.
"Higth School musical, la película original de Disney en la ciudad de las caedrales siamesas. Venta de entradas en la taquilla de caja Duero."
Para el momento en que, a mitad de la escalera, decido que no me interesa el asunto, puesto que nisiquiera he visto la película ni tengo intención de hacerlo, ya es demasiado tarde para devolver el pamfleto a la pila, no me voy a dar la vuelta y bajar las escaleras de nuevo para hacerlo, eso está claro.
Tampoco hay papeleras a la vista, que contrariedad, ¿Que hago con el papel?
Lo doblo cuidadosamente mientras sigo subiendo escaleras, corto un cuadrado perfecto y... ahora tengo dos papeles, que curioso.
Doblo, desdoblo, pliegp, despliego, redoblo, repliego, redesdoblo, y redespliego.
El trozo más pequeño de papel reposa en la mesa sobre la que me he sentado mientras me observa con curiosidad manipular al cuadrado.
y saltando desde algún lugar en el que se juntan tiempo, aburrimiento, rayada mental y desvarío, surge una rana.
No es la típica rana que te enseñan a hacer en talleres, es original. Se podría decir que me la he inventado, pero no es verdad, ha surgido, yo no puse ninguna intención por mi parte, solo me dejé llevar. No pensaba hacer una rana, solo doblaba papel sin ningún fin.
El pamfleto que cogí debía tener alma de rana, yo le presté mis manos para quitarse lo que le sobraba y darse forma. Nada más.
Del trozo rectangular que corté no surgió nada, tal vez solo tenía alma de papel, de papel arrugado.

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